146 p., 22 x 15 cm., rústica / Literatura Argentina / 2a ed mejorada. Rosario, CGeditorial, 2026.

ISBN: 9789875976153

“… sabemos los poetas que las palabras no dependen de nuestro arbitrio. Salen así, itinerantes y desprejuiciadas, ciertamente locas y desparejas. Buen momento para volver al concepto borgeano de la poesía con vida propia. «Inventar» es descubrir, recordar lo que ya preexistía en el inconsciente del escritor. (…) Ese es el milagro de la poesía. Nos excede, nos precede y nos sucede, también. Por eso hoy cuando Juan no está, por lo menos en este plano, podemos disfrutar de su palabra rica y prolífica.

A su vez, es una poesía tan vital, tan plena de homenajes, que no puedo referirme a ella sin hablar de su autor. Rongo, la Cantata a Casilda, 1976, son poemas que surgieron de un ser muy sensible y comprometido con su ciudad y su tiempo, especialmente con los dolores de la gente y su país. (…) Creo que hay un hilo sutil que conduce a un ser preocupado por su tiempo a escribir con este compromiso, esta concisión de imágenes y esta generosidad.” 

Del prólogo de Cristina Martín.

 

Juan Carlos Moriconi nace en Sanford (Santa Fe) el 18 de setiembre de 1946, en la casa de campo de sus abuelos maternos. Hijo de Rinaldo Moriconi y Elena Dalmagro. Luego de vivir dos años en Bigand, el grupo familiar compuesto por sus padres y sus dos hermanas, Asunción y Stella, se traslada a Casilda donde continúa con sus estudios primarios en la escuela 488 Carlos Casado, y secundarios en el Colegio Nacional. Durante su escuela primaria, estudia acordeón a piano, logrando ser un excelente intérprete. A comienzos del año 1965, se traslada a la ciudad de Córdoba donde comienza la carrera de Bioquímica en la Universidad Nacional de Córdoba y logra su diploma en el año 1970. Poco después abre las puertas de su laboratorio en Casilda. En el año 1971 se casa con Silvia Del Longo con quien tienen tres hijas, Andrea, Lorena y Carolina. Su amor por las letras lo lleva a participar de talleres literarios, donde fueron sus primeras profesoras Cristina Martín y Susana Torossi.

Recibió premios en distintos certámenes literarios. Muchas de sus poesías fueron musicalizadas por artistas locales como Raúl Manfredini, Federico Reschini, Edgardo Biagini, entre otros. En 1989 se compromete con un grupo de profesionales y empresarios a recuperar el Cine Teatro Libertador (sala emblemática de Casilda que por esos años estuvo cerrada, y a merced de ser transformada en un supermercado). Este objetivo se logró y se transformó en una bella sala que hoy sigue funcionando a pleno. En su profesión como bioquímico fue parte integrante del directorio de Bioquímicos del Sur, institución creada con el fin de agrupar a los profesionales de la provincia de Santa Fe. Su temprana partida lo encontró terminando la Cantata a Casilda junto al historiador Evaristo Aguirre y al músico Edgardo Biagini, con motivo de cumplirse el centenario de la ciudad. Falleció el 13 de junio de 2007. Tenía en ese momento un solo nieto, Lautaro. Luego llegaron Nina, Emma, Pedro, Félix y Bianca; y dos bisnietas, Gala y Mora.

Astillero de tinta: poesía, prosa y canciones // Juan Carlos Moriconi

$25.000,00
Astillero de tinta: poesía, prosa y canciones // Juan Carlos Moriconi $25.000,00
Entregas para el CP:

Medios de envío

Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.

146 p., 22 x 15 cm., rústica / Literatura Argentina / 2a ed mejorada. Rosario, CGeditorial, 2026.

ISBN: 9789875976153

“… sabemos los poetas que las palabras no dependen de nuestro arbitrio. Salen así, itinerantes y desprejuiciadas, ciertamente locas y desparejas. Buen momento para volver al concepto borgeano de la poesía con vida propia. «Inventar» es descubrir, recordar lo que ya preexistía en el inconsciente del escritor. (…) Ese es el milagro de la poesía. Nos excede, nos precede y nos sucede, también. Por eso hoy cuando Juan no está, por lo menos en este plano, podemos disfrutar de su palabra rica y prolífica.

A su vez, es una poesía tan vital, tan plena de homenajes, que no puedo referirme a ella sin hablar de su autor. Rongo, la Cantata a Casilda, 1976, son poemas que surgieron de un ser muy sensible y comprometido con su ciudad y su tiempo, especialmente con los dolores de la gente y su país. (…) Creo que hay un hilo sutil que conduce a un ser preocupado por su tiempo a escribir con este compromiso, esta concisión de imágenes y esta generosidad.” 

Del prólogo de Cristina Martín.

 

Juan Carlos Moriconi nace en Sanford (Santa Fe) el 18 de setiembre de 1946, en la casa de campo de sus abuelos maternos. Hijo de Rinaldo Moriconi y Elena Dalmagro. Luego de vivir dos años en Bigand, el grupo familiar compuesto por sus padres y sus dos hermanas, Asunción y Stella, se traslada a Casilda donde continúa con sus estudios primarios en la escuela 488 Carlos Casado, y secundarios en el Colegio Nacional. Durante su escuela primaria, estudia acordeón a piano, logrando ser un excelente intérprete. A comienzos del año 1965, se traslada a la ciudad de Córdoba donde comienza la carrera de Bioquímica en la Universidad Nacional de Córdoba y logra su diploma en el año 1970. Poco después abre las puertas de su laboratorio en Casilda. En el año 1971 se casa con Silvia Del Longo con quien tienen tres hijas, Andrea, Lorena y Carolina. Su amor por las letras lo lleva a participar de talleres literarios, donde fueron sus primeras profesoras Cristina Martín y Susana Torossi.

Recibió premios en distintos certámenes literarios. Muchas de sus poesías fueron musicalizadas por artistas locales como Raúl Manfredini, Federico Reschini, Edgardo Biagini, entre otros. En 1989 se compromete con un grupo de profesionales y empresarios a recuperar el Cine Teatro Libertador (sala emblemática de Casilda que por esos años estuvo cerrada, y a merced de ser transformada en un supermercado). Este objetivo se logró y se transformó en una bella sala que hoy sigue funcionando a pleno. En su profesión como bioquímico fue parte integrante del directorio de Bioquímicos del Sur, institución creada con el fin de agrupar a los profesionales de la provincia de Santa Fe. Su temprana partida lo encontró terminando la Cantata a Casilda junto al historiador Evaristo Aguirre y al músico Edgardo Biagini, con motivo de cumplirse el centenario de la ciudad. Falleció el 13 de junio de 2007. Tenía en ese momento un solo nieto, Lautaro. Luego llegaron Nina, Emma, Pedro, Félix y Bianca; y dos bisnietas, Gala y Mora.