72 p., 15 x 22 cm, rústica / Cuentos / 1ra. ed. CGeditorial. Rosario, 2026

ISBN: 9789875976269

Satori es un término japonés que remite a una súbita iluminación, al asombro, y los escritos de Mercedes están impregnados de esa savia y cercanos a la poesía y a la potencia de lo breve. Por un lado, está el tuit y el meme, que concentran, que buscan ser directos rápidos y certeros, pero también breve es el haiku y el microrrelato donde la economía de recursos se vincula a la humildad, a la claridad y a la reflexión, y esa “carencia” o ese despojo, ese silencio, es lo que potencia el mensaje, no hay un decir desmedido ni la amplitud escandalosa de una novela larga o un monólogo interminable, sino un gesto de escucha, a un tiempo y a un momento donde tal vez sea más fácil digerir un canapé, un bocadito, que un plato cargado donde no se sabe por dónde empezar. 

Está presente entonces el aguafuerte arltiano, la precisión desnuda de Carver, los microrrelatos de Monterroso como en Siesta, y una realidad que nos golpea aunque esté mediada y ficcionada: “Y la noche se hizo larga. No importaba. Estábamos acostumbrados a dormir en sillas de plástico”. Nos llegan las voces del texto, los gritos, diría. Hay una mirada comprometida y tomada por el caos y la crueldad. Mercedes no escribe en una burbuja: derriba las paredes de su casa y dialoga con el entorno y el contexto, anima con su escritura que es infundir alma, un aire, un viento y a la vez un principio vital. Escribir es invitar a un otro, es un diálogo y el que propone este libro hace vibrar los ojos, como las piedras que se lanzan en el agua estancada.

 

Merce Lamas nació en Buenos Aires en 1959, pero vivió siempre en Rosario, donde se graduó en Comunicación Social. Dictó clases de Teoría de la Comunicación en el instituto Galileo Galilei y, de manera ininterrumpida, clases de lengua a alumnos secundarios.

Desde pequeña le atrajo la palabra escrita y oral. Y es en esta etapa de su vida que leyó Los Miserables, influyendo notablemente en su visión del mundo. Esos unos y esos otros, con realidades tan disímiles, habitando el mismo planeta. La conmovieron esos pobres tan pobres y esos ricos tan ricos e indiferentes a tamaña crueldad. Un país que bien podría ser la Argentina de hoy.

A partir de sus trece años no cesó de escribir poesías en sus primeros años y luego cuentos y relatos. Siempre ejerciendo una profesión que ama sin tapujos. 

Y es la palabra quien adquirió un valor urgente, incuestionable e imprescindible a través de estas narraciones. 

Actualmente vive en Oliveros, un pequeño pueblo santafesino rodeado de naturaleza, donde sigue dictando clases, escribiendo y encontrando maravillas en este mundo miserable y bello a la vez. 

Los desheredados // M.M. Lamas

$25.000,00
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72 p., 15 x 22 cm, rústica / Cuentos / 1ra. ed. CGeditorial. Rosario, 2026

ISBN: 9789875976269

Satori es un término japonés que remite a una súbita iluminación, al asombro, y los escritos de Mercedes están impregnados de esa savia y cercanos a la poesía y a la potencia de lo breve. Por un lado, está el tuit y el meme, que concentran, que buscan ser directos rápidos y certeros, pero también breve es el haiku y el microrrelato donde la economía de recursos se vincula a la humildad, a la claridad y a la reflexión, y esa “carencia” o ese despojo, ese silencio, es lo que potencia el mensaje, no hay un decir desmedido ni la amplitud escandalosa de una novela larga o un monólogo interminable, sino un gesto de escucha, a un tiempo y a un momento donde tal vez sea más fácil digerir un canapé, un bocadito, que un plato cargado donde no se sabe por dónde empezar. 

Está presente entonces el aguafuerte arltiano, la precisión desnuda de Carver, los microrrelatos de Monterroso como en Siesta, y una realidad que nos golpea aunque esté mediada y ficcionada: “Y la noche se hizo larga. No importaba. Estábamos acostumbrados a dormir en sillas de plástico”. Nos llegan las voces del texto, los gritos, diría. Hay una mirada comprometida y tomada por el caos y la crueldad. Mercedes no escribe en una burbuja: derriba las paredes de su casa y dialoga con el entorno y el contexto, anima con su escritura que es infundir alma, un aire, un viento y a la vez un principio vital. Escribir es invitar a un otro, es un diálogo y el que propone este libro hace vibrar los ojos, como las piedras que se lanzan en el agua estancada.

 

Merce Lamas nació en Buenos Aires en 1959, pero vivió siempre en Rosario, donde se graduó en Comunicación Social. Dictó clases de Teoría de la Comunicación en el instituto Galileo Galilei y, de manera ininterrumpida, clases de lengua a alumnos secundarios.

Desde pequeña le atrajo la palabra escrita y oral. Y es en esta etapa de su vida que leyó Los Miserables, influyendo notablemente en su visión del mundo. Esos unos y esos otros, con realidades tan disímiles, habitando el mismo planeta. La conmovieron esos pobres tan pobres y esos ricos tan ricos e indiferentes a tamaña crueldad. Un país que bien podría ser la Argentina de hoy.

A partir de sus trece años no cesó de escribir poesías en sus primeros años y luego cuentos y relatos. Siempre ejerciendo una profesión que ama sin tapujos. 

Y es la palabra quien adquirió un valor urgente, incuestionable e imprescindible a través de estas narraciones. 

Actualmente vive en Oliveros, un pequeño pueblo santafesino rodeado de naturaleza, donde sigue dictando clases, escribiendo y encontrando maravillas en este mundo miserable y bello a la vez.